Colorete, bronceador e iluminador: así conseguirás un aspecto radiante después de los 40.

Colorete, bronceador e iluminador - Cómo dar brillo después de los 40

Por qué el brillo es más importante que nunca

A medida que envejecemos, la piel pierde naturalmente parte de su color y luminosidad, pero eso no significa que el brillo haya desaparecido para siempre. La combinación adecuada de colorete, polvos bronceadores e iluminador puede aportar inmediatamente nueva energía a tu piel y proporcionarte calidez, firmeza y un brillo saludable y natural.

En LNDA, nuestras fórmulas están diseñadas para pieles maduras: sedosas, fáciles de difuminar y nunca pesadas ni brillantes, solo suaves, favorecedoras y ligeras.

 

Bronceador – calor inmediato

Un toque de polvos bronceadores devuelve la vitalidad al rostro, incluso en invierno.
Aplica el bronceador donde el sol incidiría de forma natural: sobre la frente, las sienes, las mejillas y a lo largo de la línea de la mandíbula.
¿Un truco sencillo? Utiliza la «técnica de las 3 formas »: desliza el pincel desde la frente, bajando por debajo del pómulo y hacia atrás a lo largo de la mandíbula para conseguir un brillo suave y bronceado.

Nuestro bronceador sedoso horneado viene en tres tonos perfectamente equilibrados para todos los subtonos, y sin brillo, es ideal para pieles maduras.

 

Colorete: un aspecto fresco

Un colorete bien aplicado aporta energía y color a tu tono de piel.
Aplícalo en el contorno de las mejillas y difumínalo hacia arriba, en dirección a las sienes, para conseguir un efecto lifting natural.
Nuestros coloretes son muy pigmentados, pero fáciles de difuminar, y están diseñados para adaptarse a todos los tonos de piel y proporcionar un rubor saludable y juvenil, sin dejar manchas ni resecar la piel.

Consejos: Utiliza la brocha angular para colorete LUX para una aplicación perfecta en cada ocasión.

 

Rotulador – Luz tenue, sin brillo

El iluminador no se trata de brillo, sino de una luz suave.
Aplícalo con cuidado en la parte superior de los pómulos, el puente de la nariz y las esquinas internas de los ojos.
El resultado es un tono de piel fresco y luminoso que luce más terso y despierto, sin brillos.

 

La luz que crece contigo

A partir de los 40, lo importante ya no es el brillo, sino la luminosidad, el calor y el equilibrio.
Con los productos y pinceles adecuados, podrás resaltar tus rasgos faciales de forma natural, a la vez que mantienes tu piel suave y radiante.