Los fitoesteroles son moléculas naturales similares al colesterol que se encuentran en todas las plantas; las concentraciones más altas se encuentran en aceites vegetales como el de colza, cacahuete, cártamo y sésamo. En general, los frutos secos, las semillas y las legumbres son buenas fuentes de fitoesteroles, tanto para el cuerpo como para la piel. Cuando se aplican de forma tópica, los fitoesteroles pueden calmar e hidratar la piel. Los fitoesteroles de soja, en particular, pueden ayudar a rellenar y restaurar la piel envejecida, y mantenerla flexible.